domingo 27 de junio de 2010

Errores

Escalando todos cometemos errores, al menos yo si se que los los cometo, eso me hace presentir que si pensamos que todos los cometemos como que nos descubrimos algo mas ligeros.

Un error, e incluso dos puede ser de humanos, seria la leche ser perfectos, pero como la perfección no existe, quiero pensar que errar es una condición del ser humano.

También me sorprendo pensando en que momento un suceso comienza a formar un aura error.
Para que se exista un error, es imprescindible que se conozca la otra manera de hacerlo correctamente, sin este punto seria ignorancia, por esa o tal causa, pero el desconocimiento de las cosas si no hay ausencia de interés no se podría considerar como tal.

He podido advertir que clase de errores son los que con mas frecuencia convivimos, los mas comunes son aquellos que tienen que ver con la falta de rutina como por ejemplo un aparato que hace mucho que no se usa, o un prolongado tiempo de inactividad.
Otros mas comunes son la falta de atención, provocada o no por los problemas del día a día, un sueño insuficiente e incluso una mala hidratacion,

Los mas graves tienen que ver con sentimientos mas propios, el exceso de autocanfianza, un ego exaltado o una temeridad inconsciente.
Estos son para mi los mas peligrosos, no me eximo de tenerlos aunque cada vez me hace menos gracia cometerlos.

Escalar requiere de una cabeza libre de impuestos, no nos deberíamos subir cuando la mente esta multiplicándose en un run run acompasado, esto nos dejaría margen a un posible error de sobreestmacion y aquí se vislumbran muchos malos habito.

Mientras tengamos esa capacidad de intentar buscar una manera correcta de analizarlos, mientras tengamos el animo de corregirlos, todo va casi bien.
Seria preocupante y casi temerario si nos acostumbrásemos a no enfrentarlos a la realidad ajena, si los escondemos de cara a los demás por eso que no seguir teniendo una imagen favorable de nosotros.

La tensión es una alerta que mi cabeza necesita para encontrar un equilibrio, cuando la tensión me acerca a no perder el punto de concentración, cuando la tensión me insta a no parar de buscar la mejor salida, a repasar rápidamente todo lo que hago antes de acometer el siguiente paso es cuando mas cómodo y mas satisfecho me encuentro conmigo mismo.

Quizás no disfrute tanto como parezca, quizás se nos note serios o preocupados, pero es luego cuando de regreso, cuando una vez abajo con los recuerdos y la respiracion relajada nos damos cuenta de lo realizado y el modo de conseguirlo.

Aquí brota nuestra sonrisa, aquí se arraigan nuestras confianzas y con ellas nuestra capacidad para analizar las cosas.

De mis errores intento aprender, de los de los demás intento entenderlos y como son los mios los que mas me interesan dejo constancia de ello.
No me atormento en saber que los tengo, pero si me preocupa el que dejen de interesarme.
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viernes 5 de febrero de 2010

curriculums

Muchas veces me he preguntado que es lo que realmente me impulsa a ir a las montañas una y otra vez.
Muchas veces me he preguntado porque me han cogido de forma tan obsesiva, absorbiendome mas de la mitad de mi tiempo dentro de ellas.
Y rizando el rizo, muchas veces me he parado a pensar en como sera de fuerte ese sentimiento casi magnético que nos hace regresar a donde ya hemos estado.

Esta parte es la que mas me ha fascinado, es la parte que mas me atrae de cualquier montañero, saber porque un escalador vuelve a donde antes había dicho, esta sera la ultima, conocer porque después de un día de ventisca nos metemos en otra, porque tras las agujetas dormidas se vuelve a pensar en la que sera nuestra próxima salida.

A mi modo de observar y comprender las cosas, solo he advertido dos tipos de personas bien diferenciadas en la montaña, los que van a disfrutarla sin mas y los que van en buscan de aventuras.

Pienso y se sabe de antemano que la montaña es un medio hostil, que nos regala todo, o casi todo, aquello que nosotros queramos ir a buscar a su encuentro, pero que también es exigente, no pide nada, pero su cara oculta exige de nosotros un compromiso hacia ella, primero y hacia nosotros mismos, después, este es el precio.

Me gusta estar entre compañeros que van a la montaña sin otro animo que el estar en ella, que les da igual hacer si una vía o un pico, que si una larga o una corta, de quedar si se tercia para tomar un café desayunando porque no se pueda hacer mas.
Entre compañeros así no se precisan dar explicaciones, como tampoco te las piden las montañas.
Nadie exige a nadie.

Pero si he visto también personas muy exigentes, compañeros que no tienen ningún reparo a la hora de exigirse a ellos mismos, ni a cualquier otro.
Es como si la montaña para ellos no fuera suficiente, que necesitan de mas alicientes para regresar contentos a casa.

Debe ser asi, los retos pasan a ser objetivos, estos pasan a ser archivos dentro de su memoria, almacenandose y alargando en un listado de nombres y altitudes, de vias y de metros, creandose su particular carta de presentacion, su historial impreso.

Si fueramos profesionales, si comieramos de esto, lo entenderia, se necesita de un cache, pero en mortales como nosotros, que solo salimos para encontrar ese equilbrio que añoramos a lo largo de toda la semana, pues como que no.

La montaña que nada te pide y que todo te exige termina por posicionarnos a todos, antes o depues nos tocara bailar entre sus manos y entonces sabremos si sabemos lo suficiente, si tendremos las fuerzas necesarias, o si tendremos simplemente, la suerte de cara.

Algunas personas olvidan demasiado pronto estas cosas, otros las recuerdan demasiado poco, y otros simplemente no han terminado de aprenderlas.
Y entre tanto, aqui estamos, rellenado curriculums.
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lunes 25 de enero de 2010

Los chicos del parquet

Es curioso de observar como tenemos que reconocer aunque nos duela que hasta en las montañas, lugares inmaculados donde los haya, existen similitudes con este mundo que nos toca vivir aquí abajo.
Donde creías estar a salvo en el paraíso, resulta que como lógicamente cabía de esperar encuentras las mismas historias de siempre.
Quizás sea eso, que los humanos nos hemos hecho a base de historias.

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Los chicos del parquet hace alusión a un desafortunado comentario que hubo en un primer encuentro entre un grupo de personas.

Las montañas pusieron paz, pues esto es normalmente lo primero que ofrecen, lo regalan de tan buena manera que con solo dejarse llevar se percibe al momento.
Hay que ser muy ciego para no sentirlo.
De esa paz interior con la que nos hemos encontrado muchas veces, sale un sentimiento de felicidad, a mi, que gusto de mirar las cosas mas objetivamente lo llamo libertad.
Es muy simple, en las montañas me siente libre.

Me siento libre porque soy yo el que va a su encuentro, soy yo quien escoge entre sus amistades por donde y como se puede ir, con quienes y de que manera podemos intentarlo y sobre todo me siento libre porque cuando estoy allí arriba, allá en sus cordales o sobre sus riscos me siento agusto, tan agusto que me siento libre.
Es muy sencillo de entender y aunque sobra el mencionarlo si me dejo constancia para que nunca se me olviden tan sencillas normas de convivencia.

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miércoles 15 de julio de 2009

AMW - Frontline

Tema y ritmo diferentes sobre la ultima pelicula de Final Fantasy en un buen montaje de video.

sábado 13 de junio de 2009

martes 19 de mayo de 2009

lunes 4 de mayo de 2009

Ella

La primera vez que hoy hablar de ella me pareció fría y de ningún interés en especial.
Claro, que por aquel entonces era aún demasiado joven (inocente) para pensar en ciertas cosas.

Los años pasaron y el destino quiso que nos conociéramos, destino o desatino eran palabras que marcaban una gran diferencia, quizás fuese por ello que nuestro acercamiento fuese muy lento, casi como de cortejo.
Fueron necesarios casi mas de dos años, para que me decidiese a conocerla, con anterioridad habíamos estado cerca, casi paralelos, alguna referencia, algún comentario, alguna mirada en la distancia, pero sin saber porque con una cierto espacio siempre de por medio.
Su nombre tampoco me pareció atrayente, demasiado normal, demasiado lógico, sin nada de especial.
Las frases que hablaban de ella eran siempre las mismas, que guapa.., que bonita esta..., que preciosa es..., como me gusta... pero en mi seguía sin despertarse la curiosidad.
Como casi siempre ocurre con estas cosas, ese destino me coloco de frente a ella, sin respuestas para decir que no y sin demasiadas palabras me deje llevar a un encuentro del que no esperaba gran cosa.

Estuve equivocado, hoy que he probado sus besos, he sentido sus caricias, he sentido como me devuelve las miradas, como ríe conmigo, hoy puedo decir que siento que la adoro.
Mis primeros pasos con ella fueron sencillos, cortos encuentros ocasionales, que poco a poco comenzaron a ser mas intencionados.
Ese nombre que me pareció tan sencillo, empezó a esbozar una sonrisa cuando mi loca cabeza empezaba a pensar en ella, me empezaba a encontrar muy agusto cuando estaba a su lado, y eso es peligroso, muy peligroso.

Un día me acompaño durante toda una jornada de sol y sin quererlo, sin tener ninguna intención al respecto, mi curiosidad empezó a convertirse en interés, mi alegría empezó a pensar en deseos.
Quería conocerla, pero tenia tantas dudas de que llegase siquiera a despertar su interés, que los encuentros eran fugaces, dando vueltas y vueltas alrededor suyo como un gato de ronda por los tejados.
Así nos conocimos, así surgió nuestra amistad.
Otro día que estábamos en grupo, me separo, me sonrió y mirándome a los ojos me soltó de repente:
- Vente conmigo, hoy vamos a conocemos.
No supe decir que no, tampoco quería, pero me sentí encogido, casi mudo.
Asentí con el estomago arañándose por dentro y el corazón acelerándose como si de adolescentes se tratase, como en aquellos viejos tiempos.

Viaje con ella mas alto de lo que hasta entonces había subido, se dispararon las emociones, se abrieron los ojos dentro de la cabeza y buscaron por el pecho el lugar donde se escondían esas lágrimas que empujaban por salir.
Me sentí feliz a su lado, empecé a respirar con ella, a sudar a su lado, a beber en sus aguas y hoy, a fecha de hoy puedo aseguraros que la quiero.

Sera cursi, tal vez lo sea, pero es cierto, puedo decírselo asi.
Te quiero Pedriza, como a tantas otras...
pero, ¿Por que tu eres especial?
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